La falta de omega 3 en la alimentación provoca efectos negativos en la salud cardiovascular, cerebral y cognitiva. También puede afectar la salud de la piel y el cabello.
Los pescados grasos de aguas frías y profundas, como el salmón, la caballa, el arenque, las sardinas, el pez espada y la trucha, entre otros, contienen omega 3.
La presencia de metales pesados en peces y aceites de pescado es una preocupación. Los metales pesados, como el mercurio, el plomo y el arsénico, pueden contaminar los océanos y bioacumularse en los peces a lo largo del tiempo. Consumir pescado con niveles altos de metales pesados puede tener efectos adversos para la salud, incluyendo problemas neurológicos, daños en los riñones y en el sistema nervioso, entre otras enfermedades graves.
Por lo tanto, es importante elegir fuentes de omega 3 que sean seguras y estén libres de contaminantes.